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lunes
feb062012

[EXTRACTO] "Django Django" - Django Django

Django Django

Django Django

(Because Music, 2012)

Por Cecilia Villaverde

 

 

 

 

 

 


En un mundo donde lo visual ha superado los demás sentidos resulta complejo el traslado de lo más profundo y salvaje de las selvas tropicales a un árido infierno arenoso, en escenas que sólo podrían ocurrir en el celuloide. Para muchos la música puede ser un escape, pero en ciertas ocasiones la música trae un recorrido trasatlántico necesario desde el momento en que se oprime play.

A la primera escucha, en Django Django se materializa una banda de los sesenta atrapada en un reloj que regresa para aprovechar los avances tecnológicos y carga consigo detalles de cada década y continente posible. Django Django no es una banda indie ni experimental: es una ensalada psicotrópica de loops espaciales, guitarras folk y beats al ritmo de fúricos caballos. La receta secreta quizá sea lo meticuloso de su música; de segundo a segundo la carga sinestética entrega el paquete completo (no por nada les llevó casi tres años desde su formación presentar este debut). El baterista y productor Dave MacLean (hermano del tecladista de The Beta Band, John MacLean) se imagina que vive en la luna al componer, cosa que ciertamente explica lo ecléctico y excéntrico de Django Django.

El primer escenario que se presenta es una selva al amanecer: ranas, grillos y aves exóticas hacen música en las orillas de ríos burbujeantes y tambores tribales que se entrelazan poco a poco con “Hail Bop”, una anunciación in crescendo de la forma que tomaría una colaboración de los Beach Boys con Pink Floyd. Lo que sigue es la cúspide de su sonido: acordes de la psicodelia setentera y espirales extraterrestres se complementan con el color del pandero, haciendo a “Default” el punto más divertido del viaje. Las influencias pasan desde los Beatles hasta a Miami Horror, con melodías que dan la sensación de estar encerrado en una lavadora. Esto se aprecia en tracks como “Zumm Zumm” y “Waveforms”, mientras que en “Hand of Man” tiran por la borda todo lo que creíamos ya saber sobre el sonido de la banda. 


A partir de “Love’s Dart”, el trote de un caballo en lo solitario del desierto refleja una libertad indeseada: “Love’s dart no longer shot/ you remember about the girl with the golden hair”, quizá la canción más plana del disco en lo musical, pero emocionalmente la más sincera, que sirve de antelación a una persecusión cowboy. La sirena de emergencia y los lobos anuncian la canción más completa del recorrido, 'Wor", mientras reducen los puntos de tensión extrema a la calma e incertidumbre con la precisión de The Ventures.

Tommy Grace, tecladista de la banda, fue el realizador del arte de la portada de Django Django: una superposición de dunas desérticas, un abanico de tonos ácidos y un símbolo que bien podría ser una reinterpretación propia del Om. El frente del disco y, por tanto, el inicio de la producción, profetiza lo que queda al final del viaje: un desierto, camellos hundiéndose en arena y la voz de Cara Tolmie completando las escalas orientales en “Skies Over Cairo”.

Aunque en un principio parecieran haber demasiadas divisiones genéricas y que quizá sonaría más a compilado que a un solo concepto, la esencia artística es la misma durante 45 minutos, un círculo tejido delicadamente con un final inesperado. Innovación y excentricidad no siempre significan mejora, sin embargo Django Django encontró la vía exacta para concretar influencias con ingenio, todo en un viaje redondo.

viernes
feb032012

El Guincho @ Teatro Fru Fru

2/2/2012

Por Susana Medina

 

Una presentación de El Guincho es similar a los rituales de fiesta de las ardillitas de Madagascar o las aves de Rio, y es que el llamado a la pachanga es algo muy similar al llamado de la jungla. Bailar al ritmo de este músico de las Canarias es simplemente una reacción del instinto.

 El Guincho se presentó el jueves 2 de febrero en el Teatro Fru Fru, convirtiendo el cementerio de recuerdos de la Tigresa, en un bacanal tropical donde mujeres y hombres sacudían el pecho cual gorila frondoso. Si Lorenzo Lamas hubiera aparecido ofreciéndome un coctel con ron Bacardi Blanco, no me hubiera sorprendido.

 

Momentum

 

Evidentemente, “Bombay”, mientras que El Guincho presentó canciones de todos sus álbumes, sin duda Pop Negro ha sido uno de los más brillantes y el que apareció cuando el público estaba más receptivo a este género musical. Pero el público asistente también coreó “Novias” y “Ghetto Facil”: incluso la enigmática línea “caballo negro en tu cara,” sea lo que esto signifique.

El Guincho tiene cierta química con el público mexicano: si en el Vive Latino soltó una carcajada cuando alguien le gritó “Ponle play” durante un momento confuso antes de empezar una canción; el jueves resumió en una sola frase la patología más mexicana de todas, haciendo referencia al programa Futbol Picante: “¿hasta qué nivel de picante puede llegar esta gente? Sin duda lo que tenemos en común es un ligero sentido del humor y facilidad por la sabrosura.

 

Extravagante

 

Ver a la manada comenzar a bambolearse como las palmeras enfiladas en la entrada de Acapulco cuando vienes por la carretera de cuota. Algo de instintivo tiene la incitación de El Guincho y como “Novias” dice, “si tanto me quieres, haz como el resto de las mujeres”… con sus presentaciones haces lo que el resto de los humanos harían ante tal provocación. Lo extravagante es que ciertos coros, ciertos arreglos y hasta la verbalización de vocales que expresan placer tales como “UH, AH”, hacen que El Guincho sea el Garibaldi de quienes tienen buen gusto.

 

Lamentable

 

El lamentable más recurrente y del que más nos olvidamos tras el estertor de la fiesta: el sonido. La banda abridora Little Ethiopia, probablemente no tuvo su mejor noche, pero el peor enemigo que tuvieron fue el audio, que a pesar de aguafiestas no logró impedir que se rescatara el hecho de que tienen muy buenas canciones. Su presentación fue tan frustrante como asolearse con bloqueador del 100. Con el Guincho mejoró, pero fue como asolearse con jugo de zanahoria… los colores de la música no eran los naturales.

 

Moraleja

 

Cuando su mezcolanza de ritmos tropicales, beats africanos y el “toque blanco” del indie rock se conjuntan, hasta los balcones lúgubres del Teatro Fru Fru se convierten en árboles selváticos que hacen sombra sobre el acalorado público y las tétricas esculturas doradas de una diva ahora caduca y arrugada, se transforman en ídolos paganos a los que hay que rendirle tributo sacudiendo lo sacudible. Entre tanto sudor y despreocupación: hasta el lenguaje se relaja y como lo hace El Guincho nos damos a entender sin pronunciar la letra “S” o terminar las palabras.

viernes
feb032012

Southerner, para el hombre trabajador

Por Susana Medina

El nuevo álbum de Trent Dabbs puede compararse a los rituales matutinos del hombre que satisfecho consigo mismo, ha salido de casa a las 6 de la mañana para ir a trabajarSoutherner da la bienvenida a las primeras horas de la mañana con la misma decisión que un baño, unos panes tostados y un caférecién hecho. Desde los tenues tonos de su voz, hasta los riffs de su guitarra, esta producción parece correr sobre las vías de un tren que sin prisa ha iniciado su curso, horas antes de que la ciudad comience a despertar.
Trent Dabbs se especializa en música country y folkSoutherneres su sexto álbum de estudio y haciendo honor a su género es unindudable disco de carretera: especialmente eficiente cuando se escucha por la mañana, en una ciudad aun despejada, con una agenda saturada por delante. Debe ser el espíritu del campo, deben ser los coros airosos parecidos a la ventisca que se siente en la cara cuando te asomas por la ventana de un auto en movimiento, pero algunas referencias musicales ofrecen mejores argumentos que comprueban esta descripción.
El trabajo de Trent Dabbs me recuerda al ambiente abovedado que la guitarra y vocalización de Nick Drake eran capaces de evocar. En Southerner no existe ninguna canción como “Cello Song” del Five Leaves Left, pero al igual que Drake, las piezas de Dabbs están encarriladas con la misma decisión hacia un destino que sólo él conoce, pero que al escucha lo otorga seguridad. Al mismo tiempo, la composición de las letras y el temblor de su voz, podría apetecer a los fans de Bright Eyes: sus palabras tienen una especie de tranquilidad y sabiduría que sólo el camino te puede brindar.
Todo en Southerner evoca paz. Desde la portada en beige con una mancha de humo donde se difumina la figura de un caballo, un ave y una ramita de árbol, hasta el nombre que sugiere que en la vida del sureño le sobran los minutos al día. Los tracks son pausados,tenues y justo hablan de una inmensa tranquilidad: “Keep Me Young”o “Catch Me Up To Speed” son el ejemplo perfecto de ese apacible estado que sólo es comparable a la calma inconfundible de ir con tiempo al trabajo… o no tener nada que hacer.
La carrera de Trent Dabbs comprende colaboraciones con el colectivo Ten Out Of Tenn, y con la artista country Ashley Monroe, también, una pieza de su primer álbum Quite Often, aparece en el soundtrack de The O.C. A pesar de esto, Southerner podría pasar desapercibido,pues no es exactamente el álbum que compartirías sin discreción. Su efecto parece ser personal y que requiere de un momento de oportunidad: es el álbum correcto, para el momento correcto, lo ideal es escucharlo a la hora del día donde tu estado de ánimo no se ha comenzado a descomponer, o necesitas revigorizarte.

 

Este contenido es cortesía de Burn.

lunes
ene302012

[EXTRACTO] "Born to Die" - Lana Del Rey

Born to Die

Lana Del Rey

(Interscope Records, 2012)

Por Eduardo Lugo

 

 

 

 

 

 


Toda Artista Pop debe tener ciertas características indispensables como: belleza, presencia, talento al cantar o bailar y una referencia que inevitablemente origina comparaciones, como Britney con Madonna o Lady Gaga con Grace Jones. La influencia directa de Marilyn Monroe, un ícono de femme fatale,  en la Lizzy Grant rediseñada es muy clara, pero ésa no es la intención de Lana Del Rey.

Tras todo el barullo que ocasiona hablar de esta neoyorkina, por fin sale a la luz Born to Die, primer álbum de estudio, que después de los melancólicos del año pasado “Born to Die” y “Video Games”  público y prensa reaccionaron de tal forma que prácticamente exigieron este álbum. El sello al que pertence Del Rey es Interscope, casa de U2, Lady Gaga, N*E*R*D, Yeah Yeah Yeahs entre muchos más artistas de renombre, de ahí el apoyo tan grande que tiene de sus representantes. También ayuda que su padre tenga el dinero e influencias propias de un magnate de dominios de Internet.

El álbum está compuesto por 15 canciones en una edición deluxe, y de 12 para la versión normal. En ambas abre con “Born to Die”, sencillo que le da nombre al álbum y que es prácticamente el núcleo del álbum, el resto es sólo una derivación desafanada de su ya masticada melancolía y altivez. Le sigue “Off to the Races”, un corte tan pop que podría pertenecer a Nicki Minaj, donde se autodenomina como una loca que mendiga un beso en la boca: “kiss me on my open mouth”, solloza con la voz aguda y seductora de un súcubo. “National Anthem” es otra de las canciones conocidas; suena el muy socorrido coro de niños, tal vez un homenaje a sus inicios, ya que LDR formó parte de un coro de iglesia en su infancia. Este disco es una nítida escena del cine de oro de Nueva York cerca de los suburbios representada exitosamente en las canciones “Radio”, “Carmen” y “Million Dollar Man”.

La belleza lyncheana que posee tanto el físico como la voz de Lana Del Rey hipnotiza con facilidad, además de que su magnetismo visual se refleja en el álbum: atrapa y absorbe hasta querer escuchar cada detalle del sonido, el cual es genuino, tan bien hecho que al final resulta ser unidimensional. La propuesta “alternativa” que se anunciaba se queda solamente a nivel de imagen y su autodenominación como Nancy Sinatra solo está en el tono que canta, el cual es similar, pero en cuanto a contenido, Born to Die es pop ordinario.

Como artista pop, Lana Del Rey cumple, su intención de no ser una  femme fatale más se queda en eso: una intención. No se niega su gran voz, belleza aparentemente única (después de todo, sigue siendo una estrella blanca, rubia y delgada), un personaje que convirtió el duckface en un estilo de canto, pero musicalmente la propuesta quedó en el aire. A pesar de ser un gran talento, como lo demuestran videos firmados por Lizzy Grant, el álbum es flojo y puede llegar a ser tedioso para aquellos que no disfrutan tanto del pop femenino, como el de Christina Aguilera o Pink. Lana del Rey marca una era posmoderna en la que los melómanos se escarban las neuronas para tratar de etiquetar como mainstream o indie un fenómeno que simplemente es música fácil de digerir.

lunes
ene302012

Bran Van 3000 @ Plaza Condesa

27/01/2012

Por Leonora Milán

Fotos por Beatríz Creel 

 

El viernes 27 de enero se dio cita, dentro del foro de moda del DF, un reducido grupo de gente que, en su mayoría, pasaba de los 25 años de edad y cuyos rostros se encontraban iluminados por la emoción de estar a punto de ver lo impensable: una presentación de Bran Van 3000. Digo lo impensable porque, afrontémoslo, todos habíamos perdido ya la esperanza de que esta banda de Montreal viniera a nuestro país, sobre todo, tantos años después de su momento de mayor gloria. ¿Tantos? Se preguntarán ustedes. Sí, tantos, les respondo. Su álbum debut, y más exitoso, “Glee”, fue editado en 1997; “Discosis”, el segundo y un poco menor en la respuesta que recibió, en 2001. Los últimos dos, de 2007 y 2010 pasaron un poco de noche; es por eso que se había perdido la esperanza, y por eso también fue que los pocos que fuimos al Plaza estuviéramos tan contentos de poder tenerlos por fin enfrente.

El asunto tardó un poco en empezar; no sé si fue estrategia de los promotores para ver si chicle y pega se llenaba un poquito más el recinto. Una hora más tarde de lo marcado en el boleto, comenzó por fin... guapos y animosos, brincaron al escenario los 7 miembros recientes del colectivo canadiense. Que no les dé roña el uso del término “colectivo”; ellos fueron uno antes de que el término se popularizara.

Empezó, les decía. Y empezó bien; una intro baladosa, con la que también comienza su último álbum, “The Garden”. De ahí, se soltaron al reggae, ritmo predominante en la presentación, acompañado por otros como disco, hip hop, electropop y cuestiones tribales que, combinados, lograron que se armara una fiesta de lo más interesante. Que si me piden encasillar el evento dentro de una categoría, sería esa: fiesta, más que concierto, porque tal vez en ese aspecto dejaron un poquito a desear. Volveré a ello más adelante.

Como fiesta que fue, contó con visuales cuidados, desde extractos de Bambi hasta comics y escenas de películas y stills del viejo Hollywood, que acompañaban a otro aspecto visual de su show que terminó por resultar más importante: el de los mismos músicos. Les mencioné que eran guapos; me gustaría enfatizarlo aquí: al recopilar opiniones a lo largo de y al final del concierto, la frase más sonada fue: “con la vocalista me caso ahorita. Estoy enamorad@”. El otro comentario predominante que recopilé, volviendo a lo que mencioné anteriormente respecto a su calidad como concierto, fue el siguiente: “estuvo horrible. Chafísima. No tocaron nada”. Ahí les va la explicación. Las primeras tres canciones fueron de “The Garden”; la cuarta y quinta, un combo tribal, “Go Shoppin” y “More shoppin” de “Discosis”. La sexta, de “The Garden”. La séptima, de “Rosé”. ¿¿De qué se trata?? ¡Si todos estábamos ahí por “Glee”! Cuando por fin tocaron “Astounded”, uno de sus grandes éxitos, por ahí de la mitad del concierto, pensamos todos que la cosa iba para arriba; lo fue, en el sentido de que, insisto, fue un fiestón. Sin embargo, lo único que le dieron a los más clavados de la primera parte de su trayectoria fue una versión insufriblemente tranquila de “Rainshine”, la que sostengo es su mejor canción, llena de guitarrazos; “Drinkin in LA” de la cual nunca podrán zafarse, y una rendición incompleta y breve de “Love Cliché”. Entendiéndolo así, el evento apestó, peor que un queso francés sudado; sin embargo, los que nos relajamos y lo tomamos con filosofía, fuimos partícipes de un revenzote de hora y media en la que ocurrió lo que enlisto a continuación. Los músicos se cambiaban de ropa, el bajista hacía un movimiento perpetuo de cuello cual paloma caminando por el centro de Coyoacán, antifaces, máscaras, roles musicales que se intercambiaban, todos cantando, una percusionista musculosísima que bailaba performanceramente, momento de subir al publico al escenario a bailar un popurrí que incluyó versiones de “Sing it back”, de Moloko, y “I feel love” de Donna Summer creciendo todo hasta dar una sensacion medio de que uno estaba a medio rave en el Ajusco, y finalmente el mensaje político de “Occupy Mexico”. Si lo anterior no les pareció a los asistentes como una digna visita de los canandienses a la ciudad, pues qué aburridos. Yo me divertí, noventeramente, muchísimo.